La defensa de Altman ha alegado que a lo dispendioso de ese proceso, Musk intentó “arrebatar el control” de la empresa dos veces, primero insistiendo en que tuviera una décimo mayoritaria en cualquier entidad con fines de provecho, controlara su concilio directiva y sirviera como CEO, y luego, que OpenAI se incorporara a Tesla, donde ya se desempeña como CEO.
Savitt dijo que Musk comenzó a retener contribuciones trimestrales de fondos de 5 millones de dólares para presionar a la empresa para que accediera a sus solicitudes, y a posteriori de que esos intentos fracasaron, abandonó la empresa.
Savitt además acusó a Musk de cazar furtivamente empleados de OpenAI cuando Musk salió a principios de 2018, incluido el miembro fundador Andrej Karpathy, para Tesla.
Musk dijo varias veces que Tesla no persigue AGI. Pero en marzo, Musk escribió en la plataforma de redes sociales X que “Tesla será una de las empresas que fabricará AGI y probablemente la primera en hacerlo en forma humanoide/con forma de átomo”.
Por otra parte, formó xAI en 2023, que, según dijo, persigue AGI.
Sin secuestro, ha restado importancia a su competitividad con OpenAI, testificando que tiene sólo un par de cientos de empleados y una “pequeña cuota de mercado”.
“Yo diría que es técnicamente competitivo, pero mucho más pequeño que OpenAI”, dijo Musk el martes.
Los tres días del prueba de Musk se pusieron irritables por momentos, particularmente durante el contrainterrogatorio de Savitt el miércoles por la tarde, cuando Savitt y la jueza de distrito estadounidense Yvonne González Rogers le pidieron repetidamente a Musk que respondiera las preguntas que le hicieron. Musk acusó a Savitt de engañarlo intencionalmente.
Pero el momento más acalorado hasta el momento podría ocurrir ocurrido ayer de que el delegación fuera llamado a la sala del tribunal el jueves por la mañana, durante una discusión sobre qué estaría dispuesto a testimoniar el versado en seguridad de inteligencia industrial Stuart Russell, que subirá al estrado esta tarde.
El abogado de Musk argumentó que se le debería permitir dialogar sobre el aventura climático asociado con la IA, diciendo: “Todos podríamos caducar”.
“Incluso es irónico que su cliente, a pesar de estos riesgos, esté creando una empresa en el espacio exacto”, dijo González Rogers. “Sospecho que hay gentío que no quiere poner el futuro en manos del señor Musk”.
